Hemorragia nasal en verano: cómo detenerla y cuándo preocuparse
Una tarde de julio, el termómetro marca 33 grados y acabas de entrar desde la calle abrasada a una oficina refrigerada por el aire acondicionado. Coges un pañuelo para limpiarte la nariz y, de repente, el papel blanco se tiñe de rojo. El corazón se acelera, porque el sangrado nasal siempre parece más dramático de lo que realmente es.
Tranquilidad. En la gran mayoría de los casos, una hemorragia nasal no es peligrosa y puede controlarse en pocos minutos con métodos sencillos. El problema es que muchos de nosotros lo hacemos exactamente al revés de como se debe: inclinamos la cabeza hacia atrás, metemos algodón en la fosa nasal y esperamos a que «se pase solo».
En este artículo te explicaremos paso a paso cómo detener correctamente una hemorragia nasal, por qué en verano ocurre con más frecuencia, cómo cuidar la mucosa después y —lo más importante— cuándo un sangrado leve es una señal de que debes consultar al médico.
¿Por qué sangra más la nariz en verano?
Quizá pienses que las hemorragias nasales son cosa del frío invierno, cuando el aire reseco por la calefacción irrita la mucosa. Es cierto, pero el verano tiene su propio arsenal de factores capaces de dañar los delicados capilares nasales.
El aire seco del aire acondicionado
El aire acondicionado no solo enfría el ambiente: también lo reseca. En un espacio muy seco, la mucosa nasal pierde humedad, se adelgaza y se vuelve más frágil. Los pequeños vasos sanguíneos justo bajo su superficie se rompen con más facilidad, a veces sin ninguna causa aparente.
El calor, el sol y los vasos dilatados
Las temperaturas elevadas dilatan los vasos sanguíneos —es el mecanismo natural de refrigeración del organismo—. Los capilares dilatados y llenos de sangre en la nariz son más susceptibles de romperse. La exposición prolongada al sol y el recalentamiento corporal aumentan aún más ese riesgo.
La deshidratación
En verano sudamos más y a menudo bebemos menos de lo necesario. Un organismo deshidratado hidrata peor todas las mucosas, incluida la nasal. Mucosa reseca es mucosa frágil, con independencia de que fuera haga frío o un calor de 30 grados.
Hurgarse y frotarse la nariz
Suena trivial, pero es una de las causas más frecuentes de sangrado, especialmente en niños. Cuando la mucosa está seca se forman costras que invitan a hurgarse. La irritación mecánica de esa membrana fina y reseca acaba fácilmente en hemorragia.
¿De dónde viene realmente esa sangre?
Para entender por qué la técnica de contención importa, conviene saber dónde suele producirse la rotura. En la gran mayoría de los casos —se estima que más del 90 por ciento— la sangre procede de la parte anterior del tabique nasal, en una zona llamada plexo de Kiesselbach.
Es una pequeña área justo detrás de las fosas nasales donde convergen varios capilares. Está situada en superficie, justo bajo la delgada mucosa, y es fácilmente accesible: por eso reacciona con rotura ante el aire seco, el hurgado o los sonidos fuertes al sonarse.
La buena noticia es que, como el origen del sangrado está en la parte delantera, puede comprimirse eficazmente desde el exterior con los dedos. Precisamente en eso se basa el primer auxilio correcto. Los sangrados de la parte posterior son mucho más raros, suelen ser más abundantes y requieren atención médica —de eso hablaremos en el apartado de señales de alarma—.
Cómo detener correctamente una hemorragia nasal — paso a paso
Memoriza esta secuencia, mejor antes de necesitarla. Bajo el estrés, con la sangre cayendo sobre la camisa, es difícil pensar con claridad, así que merece la pena tener este esquema «en la cabeza».
- Siéntate y mantén la calma. No te tumbes. La postura sentada con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo reduce la presión en los vasos nasales y facilita la contención.
- Inclina la cabeza hacia DELANTE, no hacia atrás. Este es el paso absolutamente fundamental. La cabeza ligeramente inclinada hacia abajo hace que la sangre fluya hacia afuera, no hacia la garganta.
- Comprime la parte blanda de la nariz. Con el pulgar y el índice agarra firmemente las aletas nasales —esa parte blanda justo debajo del puente óseo— y apriétalas juntas. Estás comprimiendo exactamente el lugar donde más habitualmente se rompe el vaso.
- Mantén la presión sin interrupciones durante 10-15 minutos. Esta es la parte más difícil, porque tienta ir comprobando «si ya ha parado». No lo hagas. Cada vez que aflojas rompes el coágulo que se está formando y el sangrado vuelve a comenzar. Controla el tiempo en el reloj.
- Respira por la boca. Con la nariz comprimida es natural, pero conviene saberlo para no entrar en pánico.
- Aplica una compresa fría. Una bolsa de hielo o de verduras congeladas envuelta en un paño colócala en la nuca o en el puente nasal. El frío contrae los vasos y ayuda a detener el sangrado.
- Escupe la sangre que llegue a la boca. Si algo de sangre llega a la garganta, escúpela —no la tragues—. La sangre tragada puede irritar el estómago y provocar náuseas.
Transcurridos 10-15 minutos, afloja la presión con cuidado. Si el sangrado ha parado, perfecto. Si aún gotea, repite la compresión otros 10-15 minutos. Si después del segundo intento la sangre sigue saliendo, consulta el apartado «Cuándo acudir urgentemente al médico».
Desmontamos mitos — lo que NO debes hacer en una hemorragia nasal
En torno a los sangrados nasales ha proliferado un buen número de «remedios de abuela» que, en el mejor de los casos, no ayudan y, en el peor, perjudican. Es hora de desmentirlos.
¿Cuánto cuesta tu cesta?
Descubre cuánto cuesta tu cesta en 100+ farmacias — gratis, sin registro
Comparar preciosMito 1: «Inclina la cabeza hacia atrás»
Es probablemente el mito más extendido y a la vez el más perjudicial. Inclinar la cabeza hacia atrás no detiene el sangrado: solo desvía la sangre hacia la garganta. La sangre tragada irrita el estómago y puede causar náuseas y vómitos. Además, la sangre que baja impide evaluar si la hemorragia realmente está cediendo. Inclina siempre la cabeza hacia delante.
Mito 2: «Mete algodón o un pañuelo en la nariz»
Introducir algodón o un pañuelo enrollado en la fosa nasal es un impulso tentador, pero no es buena idea. Primero, la compresión con los dedos desde fuera actúa con más eficacia. Segundo, al retirar el algodón seco puedes arrancar el coágulo recién formado y reanudar el sangrado. Tercero, las fibras pueden irritar aún más la mucosa.
Mito 3: «Túmbate, que te sentirás mejor»
La postura tumbada aumenta la presión sanguínea en los vasos de la cabeza y la nariz, por lo que puede intensificar el sangrado. Además, acostado tragarás casi inevitablemente parte de la sangre. Permanece sentado, con la cabeza inclinada hacia delante.
Mito 4: «Suénate para eliminar los coágulos»
Sonarse con fuerza justo después del sangrado (o durante él) elimina el coágulo que se está formando y reabre el vaso recién cerrado. Durante al menos varias horas después de que cese el sangrado, trata la nariz con mucho cuidado.
¿Qué hacer DESPUÉS de que cese el sangrado?
Detener la hemorragia es solo la mitad del camino. Durante las horas —e incluso días— siguientes, la mucosa está debilitada y es propensa a romperse de nuevo. Así puedes cuidarla.
En las primeras horas
- No te hurgues ni te frotes la nariz. El coágulo es delicado y fácil de romper.
- No te suenes durante varias horas; si no puedes evitarlo, hazlo con muchísima suavidad.
- Evita agacharte, cargar peso y hacer ejercicio intenso — aumentan la presión y el riesgo de nuevo sangrado.
- Prescinde de baños calientes, sauna y bebidas muy calientes el resto del día — el calor dilata los vasos.
Hidratación de la mucosa — clave para la prevención
Dado que el principal culpable en verano es la mucosa reseca, hidratarla es el elemento más importante para prevenir nuevos sangrados. En la farmacia, sin receta, encontrarás varios productos útiles para ello:
- Pomadas y geles hidratantes nasales — forman una capa protectora sobre la mucosa e impiden que se reseque. Se aplican en fina capa en el vestíbulo nasal.
- Agua de mar en spray y soluciones de suero fisiológico — hidratan, limpian y favorecen la regeneración de la mucosa. Pueden usarse de forma habitual, también de modo preventivo.
- Preparados con dexapantenol — disponibles en forma de pomada y spray nasal, entre otros, apoyan la regeneración de la mucosa irritada.
Si tienes dudas sobre qué producto elegir, pregunta al farmacéutico: te ayudará a encontrar el más adecuado para ti o para tu hijo.
Cuida la humedad del ambiente y la hidratación
- Usa un humidificador, especialmente en espacios con aire acondicionado y en el dormitorio. El aire húmedo implica mucosa menos reseca.
- Bebe agua con regularidad — un organismo bien hidratado hidrata mejor las mucosas desde dentro.
- No dirijas el chorro del aire acondicionado ni del ventilador directamente a la cara.
- En verano conviene llevar siempre un spray de agua de mar e hidratar la nariz cuando notes que está seca.
Factores de riesgo — ¿quién sangra con más frecuencia?
En algunas personas las hemorragias nasales aparecen con mayor facilidad y frecuencia. Vale la pena saber si perteneces a ese grupo, porque entonces la prevención es especialmente importante y ciertas situaciones requieren mayor vigilancia.
- Anticoagulantes y antiagregantes — las personas que toman estos medicamentos (incluido el ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina) sangran más tiempo y de forma más abundante. Si tomas este tipo de fármacos, tómate siempre una hemorragia nasal con más precaución.
- Hipertensión arterial — la presión elevada favorece los sangrados y puede dificultar su detención.
- Mucosa seca o dañada — rinitis crónica, alergia, uso frecuente de gotas vasoconstrictoras o trabajo en ambiente con aire acondicionado.
- Infecciones y alergias frecuentes — el catarro, los estornudos y el sonarse la nariz irritan la mucosa.
- Trastornos de la coagulación — congénitos o adquiridos.
- La edad — los sangrados nasales son más frecuentes en niños y en personas mayores.
¿Cuándo acudir urgentemente al médico?
La mayoría de los sangrados nasales no son peligrosos, pero hay situaciones en las que la contención por uno mismo no es suficiente y se necesita atención médica. Consulta a un médico o acude a urgencias (y en situaciones graves llama al 112) si:
- El sangrado no cesa después de 20 minutos de compresión correcta e ininterrumpida.
- El sangrado es muy abundante — la sangre sale en chorro intenso, no en goteo.
- El sangrado apareció tras un traumatismo en la cabeza o la cara — por ejemplo, tras un golpe, una caída o un accidente.
- Tomas anticoagulantes o antiagregantes (aspirina) y el sangrado no cede.
- Los sangrados son recurrentes — se repiten con frecuencia sin causa aparente.
- Se acompañan de mareos, debilidad, palidez o palpitaciones — pueden ser síntomas de una pérdida significativa de sangre.
- Notas que la sangre baja principalmente hacia la garganta a pesar de inclinar la cabeza hacia delante — puede indicar un sangrado posterior que requiere valoración especializada.
- Tienes dificultades para respirar o el sangrado va acompañado de otros síntomas preocupantes.
No dudes en buscar ayuda. Es mejor preguntar a un especialista y escuchar que todo está bien que ignorar un sangrado abundante o atípico.
Hemorragia nasal en niños — algunas palabras para los padres
En los niños los sangrados nasales son muy frecuentes y, en la mayoría de los casos, completamente inofensivos. Las causas principales son hurgarse la nariz, la mucosa seca, las infecciones y los pequeños traumatismos. Las normas de primeros auxilios son las mismas que en adultos, pero conviene tener en cuenta algunas cosas.
- Mantén la calma — el niño, al ver tu serenidad, se asustará menos, y el estrés intensifica el sangrado.
- Sienta al niño e inclínale la cabeza hacia delante y comprime suave pero firmemente las aletas nasales durante 10 minutos.
- Enséñale a respirar por la boca durante la compresión.
- Cuida la hidratación — el spray de agua de mar y un humidificador en la habitación del niño reducen de verdad la frecuencia de los sangrados.
- Córtale las uñas si tiene tendencia a hurgarse la nariz.
Si los sangrados del niño son muy frecuentes, abundantes, aparecen tras un traumatismo o se acompañan de moratones en otras zonas del cuerpo o de debilidad general, consúltalo con el pediatra.
Preguntas frecuentes
¿Hay que inclinar la cabeza hacia atrás al sangrar por la nariz?
No, es un error habitual. La cabeza debe inclinarse hacia DELANTE para que la sangre fluya hacia afuera y no baje hacia la garganta. La sangre tragada puede irritar el estómago y provocar náuseas, y además dificulta evaluar si el sangrado está cediendo. Siéntate, inclina la cabeza hacia delante y comprime la parte blanda de la nariz.
¿Cuánto tiempo hay que comprimir la nariz?
Comprime las aletas nasales sin interrupción durante 10-15 minutos, mejor controlando el tiempo en el reloj. No aflojes la presión para «comprobar», porque rompes el coágulo que se está formando. Si tras el primer intento el sangrado no ha cesado, repite la compresión otros 10-15 minutos. Si después de 20 minutos no hay resultado, es señal de que debes consultar a un médico.
¿Por qué sangra más la nariz en verano?
En verano los culpables principales son el aire seco del aire acondicionado, el calor (que dilata los vasos sanguíneos), la deshidratación y el hurgado en la nariz irritada por la mucosa reseca. Todos estos factores debilitan la delgada mucosa y favorecen la rotura de los pequeños capilares de la parte anterior de la nariz.
¿Son peligrosos los sangrados nasales frecuentes?
Los sangrados aislados y fáciles de detener no suelen ser motivo de preocupación, especialmente en épocas de calor o con la mucosa reseca. Sin embargo, si los sangrados se repiten con frecuencia, son abundantes, aparecen sin causa o se acompañan de otros síntomas (debilidad, moratones, mareos), conviene consultar al médico para determinar la causa.
¿Cómo prevenir los sangrados nasales en verano?
Lo más importante es hidratar la mucosa: son útiles los sprays de agua de mar, las soluciones de suero fisiológico y las pomadas y geles nasales hidratantes. Además, conviene usar un humidificador (especialmente en espacios con aire acondicionado), beber suficiente agua, no dirigir el aire acondicionado directamente a la cara y evitar hurgarse la nariz.
¿La aspirina aumenta el riesgo de hemorragia nasal?
Sí. El ácido acetilsalicílico (aspirina) y otros anticoagulantes y antiagregantes pueden hacer que el sangrado nasal sea más prolongado y abundante. Si tomas estos medicamentos y el sangrado no cede, tómalo con mayor precaución y, si es necesario, consulta al médico. No suspendas por tu cuenta los medicamentos recetados por el médico.
¿La aspirina es de venta libre en España?
El ácido acetilsalicílico en dosis bajas (100 mg, para uso cardiovascular) requiere receta médica en España. Sin embargo, los preparados a dosis analgésicas/antipiréticas estándar (500-1000 mg, Aspirina® u otros) son de venta libre (OTC) en farmacias. Si tienes dudas sobre tu tratamiento, consulta siempre al médico o al farmacéutico.
Resumen
✅ Siéntate e inclina la cabeza hacia DELANTE — nunca hacia atrás, para que la sangre no baje a la garganta.
✅ Comprime la parte blanda de la nariz durante 10-15 minutos sin interrupción — es el método más eficaz para detener el sangrado anterior.
✅ Respira por la boca y aplica una compresa fría en la nuca o en el puente nasal para contraer los vasos.
✅ No metas algodón, no tragues la sangre, no te tumbes ni te suenes justo después del sangrado.
✅ Después, hidrata la mucosa — el agua de mar, el suero fisiológico, las pomadas y geles nasales y el humidificador son la mejor prevención en verano.
✅ Bebe mucha agua y no dirijas el aire acondicionado a la cara — la deshidratación y el aire seco son los principales culpables de los sangrados veraniegos.
✅ Acude al médico si el sangrado no cede después de 20 minutos, es muy abundante, apareció tras un traumatismo craneal, se repite, se acompaña de mareos o debilidad, o tomas anticoagulantes.
Aviso legal
Este artículo tiene carácter exclusivamente educativo y no sustituye la consulta con un médico ni con un farmacéutico. Hace referencia al manejo de hemorragias nasales típicas y leves. En caso de sangrados abundantes, prolongados (más de 20 minutos a pesar de la compresión), tras traumatismo craneal, recurrentes, en personas que toman anticoagulantes o cuando se acompañen de síntomas preocupantes (mareos, debilidad, palidez), contacta con un médico. En situaciones de riesgo vital llama al número de emergencias 112. Antes de utilizar cualquier producto, lee el prospecto y, si tienes dudas, consulta al farmacéutico.
Y una última cosa: el botiquín de verano tiene sus propias normas. Junto con la crema solar y los sueros de rehidratación, merece la pena tener en casa un spray de agua de mar, suero fisiológico y una pomada o gel nasal hidratante —para cuidar la mucosa resecada por el aire acondicionado antes de que provoque un sangrado—. Y ya que vas a reunir varios productos a la vez, hazlo con cabeza: en MedicamentoBarato metes toda esa cesta de verano en el comparador y él comprueba cuánto pagarás por el conjunto en más de 100 farmacias. El ahorro real viene de comparar toda la cesta, no un spray por separado — porque la farmacia con el precio más bajo en un producto rara vez gana en todos a la vez.
Cuida la hidratación nasal con antelación — y disfruta del verano sin sorpresas desagradables en el pañuelo.
